Deseo III

En la azotea del hotel más alto de la ciudad, dos hombres, bajo las primeras gotas de lluvia charlaban.
El más alto de ellos, Benjamin, era congoleño, había trabajado media vida para Naciones Unidas y tras haber conocido todos y cada uno de los rincones del Mundo donde un niño podría morir por desnutrición y comprobar cómo la "idea" de combatir eso se convertía en burda política abandonó y de dedico a curar el mundo por su cuenta, hoy trabajaba para una organización relativamente secreta la cual competía en poder con las mayores Naciones del planeta, a el le consideraban en Kaiser humano. El otro hombre caucásico llamado Karl, había dedicado su vida a proteger a dirigentes y políticos corruptos, su aspecto , desaliñado y enjuto dejaba adivinar ar que se había abandonado a la vida de excesos y vicios varios, nadie quería trabajar con el viejo y trasnochado Karl el Checo, pero todo el mundo le llamaba porque conocía a todo el mundo, cualquier encargo le hacía más rico, en esta ocasión Benjamin le daría el encargo más extraño de su vida.
-Llegas tarde Karl. -bueno!! No creo que un par de minutos hagan que el Mundo se desmorone verdad? - dono creyéndose gracioso. Benjamin le observo, llevaba un traje marrón oscuro, sucio y arrugado que parecía tener 50 años. La camisa rezumaba lo que parecía ser mostaza, por el color y llevaba un sombrero de cowboy absolutamente ridículo, se miró después a el mismo de arriba abajo y pensó. (Que alguien me dispare si termino así, por Dios)
-un día de estos tendrás que decirme el nombre de tu sastre Benjamin, me encanta este look tuyo encuerado negro brillante. -para que lo quieres viejo loco? Nada más verte le daría un ataque al corazón. -bueno, en fin, dime porque me has llamado, estoy bastante ocupado ganando dinero. -Karl, tengo un trabajo que ofrecerte, es el trabajo final, después de este podrás dedicarte a emborracharte o cualquier cosa que normalmente haces para destrozarte por dentro y por fuera. -que exagerado eres Benjamin, para poder hacer eso necesita mucho dinero y esa empresucha tuya no tiene tanto dinero. -De cuanto dinero estamos hablando Karl? -le cortó Benjamin. Karl, le miro sorprendido y dedujo que iba bastante en serio. -estamos hablando de muchos ceros. -habla Karl, no tengo demasiado tiempo. -no se... 500 millones de doláres? - dijo finalizando la frase riendo entredientes. -en aquel coche tienes 250 millones de doláres en oro, el resto tras terminar el encargo. Karl rápidamente, perplejo miro hacia donde Benjamin apuntaba con su dedo, vio el coche y movió uno de sus pies para acercarse.. - ah,ah,ah,ah...primero debes escuchar, te aseguro que el dinero está ahí y que se te pagará, después desaparecerás para siempre. -esta bien, dime de que se trata el trabajo, deben ser varias personas importantes para que valga ese dinero. Benjamin señaló a la calle, a la cafetería y le dijo. -alli, es allí donde debes ir. Karl se acercó tímidamente al borde y se asomó. -que es lo que hay allí? -tu encargo, allí dentro ahora mismo están hablando con un hombre, ese hombre vale 250 millones, dentro de 5 minutos aparecerá una mujer, esa mujer es el resto del dinero. - debe parecer un crimen pasional acaso? - Karl, tu trabajo es cuidar de esas dos personas y que permanezcan juntas y vivas las siguiente 72 horas desde el momento que aceptes. Karl, incrédulo le miro y le dijo. -a ver, a ver...si te entendido bien, me vais a pagar 500 millones de doláres en oro por cuidar de dos personas en lugar de hacer que desaparezcan? -no solo eso Karl, deben estar juntos, las próximas 72 horas, tu debes buscar la vía, pero ellos no deben verte ni sufrir daño alguno. -no entiendo nada Benjamin pero por ese dinero podría hacerles masajes antes de dormirse, jajajaja. -entiendo que aceptas el trabajo. -joder Benjamin crees que soy estupido?claro que acepto, solo una pregunta, que ocurrirá si a alguno de los dos le pasa algo? -no recibirás el resto del dinero y morirás, de hecho todos moriremos. Karl vio en su mirada tanta gravedad que tras descongelar su sangre pasados varios segundo se dispuso a coger el oro. -Karl, una cosa más, aunque no deban verte, cómprate ropa por favor.


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