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Deseo IV

Foto del escritor: DavidBcano
DavidBcano
3 feb 2020
4 min de lectura

Odiaba el ruido de la ciudad, el claxon, la gente hablando demasiado alto, los grupos de músicos callejeros en cada esquina y los perros de sus vecinos que nada mas abrir la puerta del portal ladraba como si un comando de talibanes hubiera entrado en el edificio.

Llevaba en brazos la bolsa de papel que co tenía su compra, frutas, algunas verduras y una botella de vino español que le proporcionaba el mejor relax del mundo cuando su baño de espuma cubría su cuerpo. Llevaba un rato lloviendo y su vestido era demasiado fino para sofocar todo esa agua, había bajado solo un momento y no quiso ponerse el sujetador para solo un par de minutos, estos se co vertieron en 20 y sus pezones le anunciaban al mundo que tenía frio, aunque sabía de sobra que cualquiera que se cruzara en su camino la viera así pensaría de todo menos en lo fisiológico. Detestaba la vulgaridad del ser humano pero tenía que convivir con ella si quería seguir en el mundo. Cuanto se arrepentía de haber aceptado ese trabajo en la ciudad, debía haber cumplido su sueño, una cabaña en la montaña y a vivir.

Acelero el paso cuando noto que la lluvia apretaba, se iba a empapar y cogería un resfriado tremendo. A lo lejos vio entre gotas de agua una luz naranja que le llamo la atención, era una luz como las del resto de locales de la ciudad pero esta era distinta. Segun se acercaba sentía más curiosidad, llevaba tiempo sin pasar por esa calle pero no recordaba que hubiera nada así antes, llego hasta la puerta, entreabierta y la lluvia la empuñó a entrar.

Dentro no había nadie, apenas una luces iluminaban una barra de madera y todas las mesas estaban vacías, sentía calor, le fue muy agradable y lo agradeció sobremanera, aún así seguía sintiendo frío en ciertas partes de su cuerpo. Una máquina de discos antigua dejaba que su luz amarillenta parpadeará haciéndose con esa pequeña porción de local.Era una máquina precioso de principios de siglo y se permitió la licencia de acercarse a pesar de que el local parecía cerrado aún.

La máquina efectivamente era antigua, estaba en perfecto estado y le traía unos bellísimos recuerdos de cuando era niña, su padre arreglaba en su ciudad natal todo tipo de aparatos y una vez a los 8 años alguien dejó en la puerta del porche una caja de madera que ocupaba más que la puerta, ella salió y pudo leer una nota clavada en la madera.

(Seimous, lo siento ,no puedo pagarte, quédate con ella, firmado, Reverendo Claitus roshmore)

Su padre puso la máquina en un rincón del salón y la fue cargando con discos de los viejos negros de los 40 y los 50, blues, y el nuevo Jazz de New Orleans.

Dejo la bolsa en una de las mesas y se acercó un poco más, le pareció reconocer algo en esa máquina, entre cerro los ojos para enfocar mejor, la poca luz no le dejaba ver con detalle, se agachó para leer una inscripción en una chapa atornillada en un frontal.

(Propiedad de la Iglesia baptista de Sentinel) Dio un salto hacia atrás, no se lo podía creer.. era la máquina de su padre... Pero que locura es esta? Pensó... cogió de nuevo su bolsa y se dispuso a salir..

-la trajeron ayer mismo, aún no sabemos si funciona bien, parece que te ha gustado. Se dio la vuelta y vio tras la barra a un camarero secando un vaso de cristal. Llevaba un delantal blanco sobre una camisa azul marino. - disculpe? - puedes verla si quieres, seguramente la entiendas mucho más que yo. -no, no, perdone, me resguardaba de la lluvia, no era mi intención molestarle. - ohh, no te preocupes, no molestas. Le llamo la atención que la tutearan con tanto descaro, apenas podía verle por completo pero su voz sonaba preciosa, hipnotizante. De repente la bolsa de papel se abrió por la parte de abajo dejando caer todo el contenido, la botella de vino se rompería contra el suelo, pero una mano la cogió en el último momento. - uff ha faltado poco, te buscaré una bolsa, espera. Aquel hombre de alguna forma había llegado a la altura de sus ojos en décimas de segundos y había cogido esa botella al vuelo como por arte de magia. -ahh, gracias- balbuceo.

Estaba frente a el y no podía dejar de mirarle fijamente. (Joder, que cerca está, es guapísimo, la madre que me parió, me mirará las tetas y me verá empitonada, pensará que es por el ) - dejare que te seques, no podemos dejar que la gente vea esos pezones y que piense en otras cosas verdad? -como? Pero tu de que vas? -bien, he conseguido que me tutee por fin, vamos avanzando. -tu tienes mucha jeta, no? No tienes educación? -posiblemente de las mejores, ancestral, legendaria, pero ahora ya no importa. -dijo alejándose. Ella no pudo evitar mirarle el culo mientras caminaba e inconscientemente se mordió el labio inferior. El a lo lejos. - deberias dejar tu mente en blanco, si me sigues mirando el culo, tu mente no estará preparada. Ella, alucinó, como coño podría saber que miraba y que pensaba? -creo que eres muy engreído y pretencioso, yo no soy de ese tipo de chicas. -lo se, pero tu cabeza sigue deseando mirarme más. -pero que coño dices? Como sabes esas cosas? -porque después de terminar cada frase sigues con el labio mordido. Ella misma se sorprendio asi y se ruborizó -es normal que me desees, pero no ocurrirá, al menos no conmigo. -perdona? Te estás pasando sabes? No tengo porque aguantarte, me largo. -no, no lo harás. - como? Mírame y verás. Abrio la puerta y estaba arrancada, un borracho desaliñado con un traje horrible se había caído justo en el recorrido de la puerta. - joder, mierda!! - no debes tener miedo, yo no voy a hacerte daño, al contrario, podrías ser tu quien finalmente me lo hagas a mi, bueno, en realidad a todo el mundo, es por eso que estás aquí. Ella se giró, despacio. - pero de que estas hablando? El cogió una silla, le dio la vuelta, se la enseño y dijo. - siéntate, te voy a contar una historia.

 
 
 

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