Puede ser demasiado tarde.

Salieron juntos cogidos de la mano, pero apenas hablaron, su caminar era lento, pausado pero firme, no querían mirarse, el miedo a romper aquel mágico momento se lo impedía, era sin duda el mejor momento de su corta aunque intensa relación, ella había aceptado todas y cada una de sus indicaciones, sus normas, él estaba feliz, rompió el silencio y la miró, se dirigió a ella con un tono autoritario, ella, como siempre asintió. Ella giró la cabeza a su izquierda y un brote mojado y salado asomó por sus ojos, el corte del labio aun le dolía demasiado, tenía que salir de él.


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