Un nuevo tiempo

Nos enviaban de una patada a las duras calles, por no saber aprender, por no saber entender, en realidad por no quererlo. Aquel mundo cada vez era más duro para mí, si no amabas, si no deseabas te quedabas fuera, desahuciado de la vida. En la academia, justo en la entrada había una inscripción tallada, majestuosa, imponente que presidia cada paso. “no caminarás, no recibirás aliento si no recibo de ti, tu primer beso”.
Una exigencia que te hacía vulnerable a ojos de todos, pero necesaria para continuar, el mundo ha cambiado tanto, antes nos disparábamos, ahora estábamos obligados a besarnos y lo peor de todo, a contarlo.


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